SANTA MARÍA DE FE (Misiones) — La comunidad de Santa María de Fe vivió una jornada histórica de fe, memoria y profunda gratitud con la celebración del Jubileo de la Compañía de María Nuestra Señora, al cumplirse 50 años de la llegada de esta orden religiosa a suelo paraguayo.
La jornada jubilar alcanzó su momento culminante durante la Solemne Eucaristía presidida por el Nuncio Apostólico de Su Santidad en Paraguay, Monseñor Vincenzo Turturro, quien transmitió a los fieles el saludo fraternal y la bendición del Papa Francisco. La ceremonia contó con la conmovedora presencia de la Hermana María Teresa Durán (Tere), una de las religiosas pioneras españolas, junto a sacerdotes de la diócesis, autoridades civiles, agentes pastorales y familias de toda la comunidad.
La Homilía del Nuncio: La gracia de Dios, la entrega incondicional y el valor de la libertad
Durante la homilía, Monseñor Vincenzo Turturro valoró con emotivas y profundas palabras la labor ininterrumpida de la Compañía de María en diversos ámbitos de la Iglesia paraguaya, destacando su valioso aporte desde la pastoral indígena y la vida parroquial hasta la educación integral.
El representante papal subrayó que, más allá de la loable acción humana de las hermanas —a la cual reconoció todo su mérito—, el verdadero motor de esta misión ha sido la gracia de Dios. Agradeció con énfasis ese "Sí" firme y comprometido a la voluntad divina con el que las primeras religiosas respondieron al llegar el 12 de septiembre de 1976, en medio de las turbulencias e incertidumbres que atravesaba el país durante la dictadura de Alfredo Stroessner.
Monseñor Turturro destacó la vida en comunidad y el servicio sin condiciones de las religiosas, reconociendo en su amor y entrega la presencia viva de Dios en medio del pueblo:
«Agradecemos la presencia de Dios a través de las hermanas de la Compañía de María, una orden que caminó, que camina y que, por la gracia de Dios, seguirá caminando junto a este pueblo».
"Sin libertad no podemos hacer el bien"
Uno de los momentos más resonantes de la homilía fue el contundente llamado del Nuncio Apostólico a preservar la dignidad y la libertad cristiana en la vida personal y comunitaria:
«No podemos hacer el bien si no somos libres. Les llamo a no vender su libertad; a no vender ni someter nuestras acciones a ninguna ideología, a ningún partido político, a ninguna filosofía, a ninguna persona, ni siquiera a nosotros mismos. Sin libertad no podemos actuar con el bien, con justicia ni con convicción».
Para finalizar, el Nuncio invitó a todos los fieles a seguir el testimonio que las hermanas de la Compañía de María han ofrecido a lo largo de estos 50 años, cultivando virtudes fundamentales como el amor, la templanza, la bondad, la humildad, la comprensión y la libertad interior.
50 años de historia y fe encarnada en Paraguay
La orden, fundada en Burdeos (Francia) en el año 1607 por Santa Juana de Lestonnac, trajo su carisma educador y espiritual a suelo guaraní hace medio siglo. Respondiendo a la petición del entonces provincial de los Jesuitas, el Padre González Dorado, y justo después de los trágicos sucesos conocidos como la Pascua Dolorosa, las hermanas pioneras llegaron a Paraguay un 12 de septiembre de 1976, fecha en que la Iglesia celebra el Dulce Nombre de María.
Aquellas cuatro religiosas pioneras fueron:
- María Teresa Durán (Tere) (Española) —quien honró a la comunidad con su presencia durante los festejos—.
- Angie Gil (Inglesa).
- María Antonia (Española).
- Josefa Romero (Española).
Sin grandes proyectos pretenciosos, pero con el corazón dispuesto a acoger y consolar a un pueblo adolorido por el contexto político de la época, establecieron su primera residencia en Loma Pytã (Asunción).
El arraigo en Santa María de Fe (30 de mayo de 1978)
El 30 de mayo de 1978, la Compañía de María echó raíces definitivas en Santa María de Fe con la llegada de las hermanas Tere y Angie Gil, dando inicio a una prolífica labor social y comunitaria:
- Promoción de la mujer rural y artesanía: Fundaron el taller de artesanía con mujeres de la comunidad, impulsando la dignificación de la mujer rural a través de los icónicos tapices en apliqué. Su primera producción, diseñada por la Hna. Angie Gil, fue la célebre estampa del manantial tradicional "Ykua Teja".
- Salud integral: En la compañía de San Jerónimo crearon el dispensario médico, que brindó atención primaria a la población vulnerable y capacitó a pobladores locales, promoviendo su posterior profesionalización en el área de la salud.
- Pastoral comunitaria: Acompañaron de manera constante a catequistas, animadores laicos y jóvenes, fortaleciendo la fe y la vida de las comunidades cristianas de base.
Reconocimientos especiales e Hijas Dilectas de la Ciudad
La celebración eucarística culminó con emotivos momentos de gratitud institucional y comunitaria. En representación de la Iglesia paraguaya, tanto la Arquidiócesis de Asunción como la Diócesis de San Juan Bautista de las Misiones entregaron distinciones y reconocimientos a la Compañía de María por su fecunda trayectoria misionera.
Por su parte, el ámbito civil rindió un merecido homenaje a la entrega incondicional de las religiosas. Mediante una resolución aprobada por la Junta Municipal, la Municipalidad de Santa María de Fe otorgó la distinción de "Hijas Dilectas de la Ciudad de Santa María, Misiones" a las hermanas:
- María Teresa Durán (Tere)
- Pilar Vivas
- Ana Angie Gil
- María del Carmen Morcillo
- Montserrat Font
Un llamado al futuro y a las vocaciones
A medio siglo de haber comenzado esta travesía de fe, y ante el momento frágil que atraviesan las vocaciones religiosas en la actualidad, la Compañía de María concluyó este Jubileo con un mensaje de esperanza y una invitación abierta a los jóvenes a reflexionar, escuchar la voluntad de Dios y poner sus vidas al servicio del prójimo a través de acciones concretas de amor, fraternidad y justicia.

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