Querida comunidad de Santa María de Fe:
Estamos a pocos días de las elecciones municipales y, como en cada contienda electoral, comienzan a aflorar las rivalidades: vecino contra vecino, hermano contra hermano, padres contra hijos.
Por ello, como joven y educador, considero necesario dirigirme a ustedes con una breve reflexión.
En estos días que nos quedan, japyta ha jajepy’amongeta ñane comunidad rehe (paremos y reflexionemos sobre nuestra comunidad).
Que estas elecciones no sean motivo de peleas ni de distanciamiento. El 5 de octubre seguiremos siendo vecinos, hermanos, amigos y familia; nos seguiremos encontrando en las plazas, en la iglesia, en las escuelas, en nuestros trabajos y en las calles. Ha jakarúta oñondive gueteri (seguiremos compartiendo la misma mesa).
Pensar diferente no debe ser motivo de ruptura. Aprendamos a convivir con la diversidad de ideas.
Respecto de la división partidaria, creo que estos tiempos de acceso a la información y nuestra propia experiencia democrática nos invitan a algo más: a mirar más allá de los colores políticos y a conocer a las personas que aspiran a representarnos. Analicemos sus propuestas, sus acciones, su trayectoria y su relación con nuestra comunidad, incluso aquello que hicieron antes de que comenzara esta campaña electoral.
Este 4 de octubre elegiremos a nuestro intendente y a los miembros de la Junta Municipal. Hagámoslo desde la libertad y el criterio propio, sin vender nuestro derecho ni nuestra conciencia.
Porque quien entrega su decisión a cambio de un beneficio también limita su propia posibilidad de exigir después. El voto es libre y secreto, y la ciudadanía tiene derecho a decidir conforme a su conciencia.
A los jóvenes que votarán por primera vez, los invito a acudir a las urnas con seguridad y responsabilidad, independientemente de cuál sea su preferencia. Si ninguna opción logra convencerlos, recuerden que el voto en blanco también está contemplado dentro del sistema electoral.
Pero, sobre todo, que ninguna persona habilitada renuncie a participar por indiferencia.
Votar es ejercer un derecho y asumir una responsabilidad. Es una de las formas mediante las cuales los ciudadanos participamos en la construcción de nuestra comunidad.
A quienes trabajarán en las mesas electorales, docentes, jóvenes y ciudadanos comprometidos. Les pido algo que va más allá de cualquier color político: defiendan la democracia.
Cumplan sus funciones con responsabilidad, independencia e imparcialidad. La normativa electoral establece que los miembros de las mesas receptoras actúan con independencia de toda autoridad y no deben obedecer órdenes que impidan el ejercicio de sus funciones.
Ese día tendrán una responsabilidad fundamental: contribuir a que cada ciudadano pueda ejercer su derecho al sufragio libre y secreto y a que el proceso se desarrolle conforme a las reglas establecidas.
A las fuerzas del orden y a la Policía Nacional les pido que hagan cumplir la ley a todos por igual, sin distinción de estatus, partido o religión. La verdadera recompensa es poder conservar la paz de la propia conciencia después de haber cumplido con el deber.
A los medios de comunicación les recuerdo que la información que transmiten puede influir en la manera en que los ciudadanos conocen y analizan las distintas opciones. Por eso, la responsabilidad periodística exige rigor, equilibrio y respeto por el derecho de la ciudadanía a informarse.
Este es simplemente el pedido y reflexión de un joven que considera necesario recordar algunos valores fundamentales que, precisamente por estar tan presentes en nuestras vidas, a veces damos por sentados.
Que nuestras diferencias políticas no destruyan nuestros vínculos.
Que podamos discutir sin odiarnos, pensar diferente sin convertirnos en enemigos y participar sin perder de vista que, después de las elecciones, seguiremos siendo parte de la misma comunidad.
Este 4 de octubre tendremos nuevamente la oportunidad de ejercer nuestra ciudadanía.
Hagámoslo con libertad, responsabilidad y conciencia.
Por nuestra comunidad de Santa María de Fe, por una sociedad más justa e inclusiva.
Como dice el Evangelio según San Marcos (4,9):
«El que tenga oídos para oír, que oiga».
Prof. Rodrigo Daniel Melgarejo

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