Detrás de cada emprendimiento hay una historia de esfuerzo, adaptación y perseverancia. En esta oportunidad conversamos con Lili Díaz, propietaria de Lili Díaz Make Up, quien desde hace siete años desarrolla su trabajo en el mundo de la belleza.

¿Cómo fueron tus inicios?
“Comencé en 2019 con poquísimos elementos, con decirte que una misma brocha utilizaba para aplicar base, difuminar las sombras y aplicar los polvos”, recuerda Lili entre risas.
En aquel momento, incluso separaba las cerdas de la brocha con una gomita para poder utilizarla con distintos productos.
Sus primeros trabajos fueron a domicilio. Tiempo después habilitó un pequeño espacio en la sala de la casa de su madre. Más adelante trasladó su atención al salón de su suegra, ya que se encontraba en una zona más céntrica.
Con el tiempo volvió nuevamente a la casa de su mamá, donde siguió desarrollando su emprendimiento hasta contar con un espacio más completo.
Un crecimiento paso a paso
A lo largo de estos siete años, Lili fue ampliando sus conocimientos, incorporando nuevos servicios y mejorando poco a poco el lugar de atención.
Actualmente también cuenta con un sector de peluquería, que se encuentra a cargo de su cuñada.
Lo que comenzó con pocas herramientas y visitas a domicilio fue tomando forma hasta convertirse en un emprendimiento estable y con una propuesta cada vez más amplia.
¿Qué servicios ofrecés actualmente?

Lili se especializa en maquillaje social y artístico, además de diferentes tratamientos relacionados con cejas y pestañas.
Entre sus servicios se encuentran maquillaje social, maquillaje artístico, depilación de cejas con hilo, aplicación de henna, lifting de pestañas, laminado de cejas, extensiones de pestañas y aplicación de pestañas postizas.

Un emprendimiento que se adapta a otras responsabilidades
Durante las mañanas, Lili desarrolla otra actividad laboral, por lo que generalmente comienza a atender a sus clientas desde las 15:00 horas, de lunes a viernes.
Los sábados también realiza atenciones por la mañana y, en ocasiones especiales, trabaja incluso los domingos, principalmente cuando tiene maquillajes para eventos desde tempranas horas.
Siete años de trabajo y perseverancia
Mirar hacia atrás permite dimensionar cuánto puede crecer una idea cuando existe constancia.
Lili comenzó utilizando los pocos elementos que tenía disponibles, trabajando a domicilio y adaptando espacios familiares para poder continuar con su actividad.
Hoy sigue desarrollando su emprendimiento, incorporando servicios y mejorando constantemente la atención a sus clientas.
Su historia demuestra que muchos emprendimientos no comienzan con grandes inversiones ni instalaciones, sino con una idea, esfuerzo diario y la decisión de seguir avanzando.
SMF Ahora tiene como objetivo hacer conocer las historias, el trabajo y el esfuerzo de quienes apuestan por crecer y desarrollar sus proyectos en nuestra comunidad.

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